jueves, 14 de junio de 2012

¿Parto Natural o Parto Medicalizado?

Artículo interesante aunque quizá algo fuerte, según avancéis en la lectura sabréis porque lo digo. Podemos quedarnos con la idea en general, no obstante hago una pequeña reflexión al final del artículo:

Michel Odent es reconocido mundialmente como el obstetra que introdujo en la Clínica Pitihiviers la posibilidad de que los bebés nacieran en las habitaciones. Asímismo es fundador del Primal Health Research Centre (Centro de Investigaciones Primarias de la Salud) de Londres, cuyo objetivo es estudiar la relación entre lo que sucede durante el período primario de la vida (nacimiento y primeros meses de vida), la salud y el comportamiento posterior del ser humano. Entre los libros que ha escrito se cuentan El granjero obstetra y La cientificación del amor.


En las siguientes líneas se reproducen algunos conceptos emitidos por el doctor Odent, que fueron recopilados por Embarazarte con el fin de divulgarlos en nuestro país, a fin de generar la reflexión sobre las prácticas llevadas a cabo en las maternidades locales para la atención del parto.

Lo que acontece en el parto conecta al ser humano con su capacidad de amar en mayor o menor grado, pues, la fisiología y la bioquímica presentes en ese momento crucial así lo determinan. 

La oxitocina es la hormona que comanda el trabajo de parto. Esta, llamada también la hormona del amor, tiene efectos importantes sobre el comportamiento, relacionados con el enamoramiento, la relación materno-filial y los orgasmos. 

Según los estudios científicos encabezados por Odent, cualquier alteración en el proceso del parto y durante la primera hora después del mismo, que origine la inhibición, reducción o atrofia de la secreción de oxitocina, puede causar trastornos en la capacidad de amar, en la conformación de ese hombre ecológico.

Elementos que perjudican la fisiología del parto 
Michel Odent recomienda a la mujer conectarse con su lado instintivo, con su parte animal, cuando va a dar a luz. Esta postura es la contraria a la propuesta por los ginecobstetras tradicionales, quienes suelen mecanizar el parto, sobreponiendo lo científico a lo natural.

Michel Odent recomienda que para favorecer la secreción de oxitocina, se deberían tomar como precauciones:


  • El lugar donde se produce el nacimiento esté a temperatura ambiente, no haya frío. (En mi caso se estropeó el aire acondicionado y estuve a 28º, por lo que frío lo que se dice frio....)
  • Reducir la adrenalina al máximo (evitar el miedo, los nervios). En ese sentido, la presencia de la pareja y/o de una facilitadora de parto puede ser importante, ya que tranquiliza a la parturienta y a sus familiares. Esto cuando se trata de personas con tanto nervio como yo, también es difícil, pero siempre se intenta
  • Procurar el contacto mamá-bebé, tan pronto como éste nazca. 


La consecuencia a largo plazo de la forma como nacemos ha sido abordada científicamente por el equipo comandado por Odent en el Primal Health Research Centre, teniendo en algunos casos, resultados sorprendentes: (esto es lo que considero un tanto fuerte, pero ahí esta y debo ponerlo para no alterar el artículo)

  • En un estudio efectuado en Holanda, entre adultos de 32 años que habían padecido asma entre los 7 y 8 años, se estableció una alta correlación entre este padecimiento como enfermedad respiratoria y la cesárea.
  • Otro estudio hecho entre 4000 jóvenes nacidos en Copenhague indicó que la reanimación en los nacimientos es un factor de riesgo para los suicidios durante la adolescencia. Asímismo se conoció que los bebés que nacieron con asfixia luego tienden a suicidarse con métodos de asfixia. Los forceps o métodos mecánicos aplicados al nacer generan suicidios violentos.
  • En Suecia se determinó que el cefalohematoma durante la vida perinatal es factor de riesgo para la anorexia.
  • El autismo se correlaciona con la aplicación de anestesia y forceps complicados. Se indica que el metabolismo de la oxitocina en los autistas es diferente, por lo que es interesante revisar cómo esa incapacidad de conectarse con el exterior puede ser influenciada durante el nacimiento al irrespetar la fisiología del parto.


Como reflexión podríamos extraer la idea de que cuanto menos medicalizado esté el parto mejor resultará y mejor nos encontraremos, no obstante nadie dice que sea fácil y de hecho yo soy la primera que no aguantó el dolor y necesité epidural, lo que llevo a la postura típica de hospitales, Oxitocina, muchas mas horas de parto....pero, con tanto dolor no hubiera disfrutado del nacimiento de mi pequeña. Espero intentarlo para el siguiente, ya os contaré si lo consigo!!

Recomiendo  revisar la pagina oficial de las recopilaciones de diversas investigaciones que publica el doctor Michel Odent: www.birthworks.org

miércoles, 6 de junio de 2012

La televisión. Diversión para niños o Relajación para los padres

Hola de nuevo a todos!
Otro de los temas que me preocupa y que hablo ultimamente con la gente,  es sobre el tiempo que pasan los pequeños frente al televisor. A mi no me gusta nada ya que efectivamente es un relax para los padres, porque de esta manera, los peques se quedan atontados frente a la tele y no dan guerra. Bajo mi punto de vista el tiempo que se pase con los niños hay que jugar con ellos, enseñarles cosas, estimularles, etc.

Este es mi punto de vista y para apoyar mi opinión os dejo otro maravilloso estudio cientifico!! Que para eso están y son tan buenos.
Los niños entre 4 y 35 meses de edad que ven televisión tienen patrones de sueño irregulares, lo cual significa que su horario para ir a la cama y hacer la siesta varía de un día a otro. Así lo evidenció un estudio de la Universidad de Washington, Estados Unidos.

Los científicos tomaron a 2.068 niños cuya edad estaba entre los 4 y los 35 meses. El equipo envió un cuestionario a los padres para comprobar las horas que pasaban sus hijos frente al televisor, el horario de comidas y el patrón de sueño, entre otras variables. Se encontró así que el 27% de los niños tenía un patrón de sueño nocturno irregular. El 34% también presentó un sueño diurno alterado (horario de siestas).

En cuanto al tiempo que pasaban los pequeños frente a la televisión, los menores de 12 meses pasaron 0,9 horas diarias; aquellos entre 12 y 23 meses, 1,6 horas; después de los dos años de edad, los niños pasaban 2, 3 horas frente al televisor cada día.

.Al relacionar sus patrones de sueño con las horas frente al televisión, el estudio halló que el número de horas diarias frente a ese aparato estaba asociado tanto con un patrón irregular de sueño diurno y nocturno. De esa forma, los niños iban a la cama o tomaban la siesta sin un horario regular (un día a las 8 p. m., otro a las 10 p. m. o a las 7 p. m., según algunos ejemplos).

.“Una adecuada y buena calidad del sueño, promovida por una correcta frecuencia de los patrones, es importante para el bienestar de los niños y para el de los padres”, afirman los autores del estudio. El trabajo no analizó variables como la cantidad y calidad de horas de sueño, pero sí es una alerta importante para investigar más el efecto de las horas de televisión en el sueño de los pequeñajos. Los investigadores también hallaron otros factores asociados con patrones de sueño irregular, como diferentes horarios de las comidas, características de la madre y una carencia de apoyo emocional.
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El año pasado, la Academia Estadounidense de Pediatría aconsejó que los niños de cero a tres años no deberían ver la televisión.

Trabajos anteriores advierten que ver imágenes televisivas -que se suceden rápidamente- pueden sobrestimular el cerebro de los pequeños y causar diferentes problemas de atención durante su etapa escolar.

.Ese estudio,  abarcó 1.278 niños de un año y 1.345 niños de tres años de edad. Un 10% de esos niños presentó dificultad a la hora de concentrarse al llegar a los siete años (cuando se aprende a leer y escribir). Ese riesgo aumentaba cuanto más tiempo pasaban los niños frente al televisor, lo cual reafirma el consejo de la Academia Estadounidense de Pediatría.
.Diversos estudios advierten que ver televisión en exceso incrementa el riesgo de sufrir sobrepeso u obesidad. Una investigación constató ese peligro en niños de cero a cinco años. El estudio estadounidense entrevistó a 2.700 padres sobre los hábitos televisivos de sus pequeños en edad preescolar. Además, midió y pesó a los niños. El estudio halló que la prevalencia de niños con sobrepeso estaba significativamente relacionada con la cantidad de horas diarias que los niños pasaban viendo la televisión. Por cada hora diaria ante el televisor, el riesgo de tener sobrepeso aumentaba un 1,06% entre los menores.