miércoles, 6 de junio de 2012

La televisión. Diversión para niños o Relajación para los padres

Hola de nuevo a todos!
Otro de los temas que me preocupa y que hablo ultimamente con la gente,  es sobre el tiempo que pasan los pequeños frente al televisor. A mi no me gusta nada ya que efectivamente es un relax para los padres, porque de esta manera, los peques se quedan atontados frente a la tele y no dan guerra. Bajo mi punto de vista el tiempo que se pase con los niños hay que jugar con ellos, enseñarles cosas, estimularles, etc.

Este es mi punto de vista y para apoyar mi opinión os dejo otro maravilloso estudio cientifico!! Que para eso están y son tan buenos.
Los niños entre 4 y 35 meses de edad que ven televisión tienen patrones de sueño irregulares, lo cual significa que su horario para ir a la cama y hacer la siesta varía de un día a otro. Así lo evidenció un estudio de la Universidad de Washington, Estados Unidos.

Los científicos tomaron a 2.068 niños cuya edad estaba entre los 4 y los 35 meses. El equipo envió un cuestionario a los padres para comprobar las horas que pasaban sus hijos frente al televisor, el horario de comidas y el patrón de sueño, entre otras variables. Se encontró así que el 27% de los niños tenía un patrón de sueño nocturno irregular. El 34% también presentó un sueño diurno alterado (horario de siestas).

En cuanto al tiempo que pasaban los pequeños frente a la televisión, los menores de 12 meses pasaron 0,9 horas diarias; aquellos entre 12 y 23 meses, 1,6 horas; después de los dos años de edad, los niños pasaban 2, 3 horas frente al televisor cada día.

.Al relacionar sus patrones de sueño con las horas frente al televisión, el estudio halló que el número de horas diarias frente a ese aparato estaba asociado tanto con un patrón irregular de sueño diurno y nocturno. De esa forma, los niños iban a la cama o tomaban la siesta sin un horario regular (un día a las 8 p. m., otro a las 10 p. m. o a las 7 p. m., según algunos ejemplos).

.“Una adecuada y buena calidad del sueño, promovida por una correcta frecuencia de los patrones, es importante para el bienestar de los niños y para el de los padres”, afirman los autores del estudio. El trabajo no analizó variables como la cantidad y calidad de horas de sueño, pero sí es una alerta importante para investigar más el efecto de las horas de televisión en el sueño de los pequeñajos. Los investigadores también hallaron otros factores asociados con patrones de sueño irregular, como diferentes horarios de las comidas, características de la madre y una carencia de apoyo emocional.
.
El año pasado, la Academia Estadounidense de Pediatría aconsejó que los niños de cero a tres años no deberían ver la televisión.

Trabajos anteriores advierten que ver imágenes televisivas -que se suceden rápidamente- pueden sobrestimular el cerebro de los pequeños y causar diferentes problemas de atención durante su etapa escolar.

.Ese estudio,  abarcó 1.278 niños de un año y 1.345 niños de tres años de edad. Un 10% de esos niños presentó dificultad a la hora de concentrarse al llegar a los siete años (cuando se aprende a leer y escribir). Ese riesgo aumentaba cuanto más tiempo pasaban los niños frente al televisor, lo cual reafirma el consejo de la Academia Estadounidense de Pediatría.
.Diversos estudios advierten que ver televisión en exceso incrementa el riesgo de sufrir sobrepeso u obesidad. Una investigación constató ese peligro en niños de cero a cinco años. El estudio estadounidense entrevistó a 2.700 padres sobre los hábitos televisivos de sus pequeños en edad preescolar. Además, midió y pesó a los niños. El estudio halló que la prevalencia de niños con sobrepeso estaba significativamente relacionada con la cantidad de horas diarias que los niños pasaban viendo la televisión. Por cada hora diaria ante el televisor, el riesgo de tener sobrepeso aumentaba un 1,06% entre los menores.

viernes, 1 de junio de 2012

Vamos a defender el COLECHO


Durante esta semana en el trabajo he intentado defender el colecho con varios compañeros. Yo claro esta, defiendo el dormir con los peques en tu camita hasta que ellos digan que se quiere ir! 

Como decía mi cuñada Susana que el colecho era practica habitual en su casa... seguro que cuando mis hijos tengan 18 años no querrán dormir conmigo, mientras.....ancha es castilla! Yo la verdad es que la miraba como si fuese un bicho raro, pero claro, hay que ser padre para hablar, porque ahora...me tengo que tragar mis palabritaaasss!!

En fin para darle un poco de apoyo científico al asunto, os dejo un articulo interesante:




Uno de los expertos británicos más importantes en salud mental infantil ha aconsejado a los padres olvidarse de años de convenciones y permitir que sus hijos duerman con ellos en la cama hasta los 5 años de edad. Margot Sunderland, directora de educación del Centro para la Salud Mental Infantil de Londres, dice que la práctica conocida como colecho aumenta la probabilidad de que los niños crezcan sanos y tranquilos. Sunderland, autora de 20 libros, perfila su consejo en su libro "La Ciencia de Ser Padres". Y está tan segura de los hallazgos del nuevo libro, basado en 800 estudios científicos, que pide que a los visitadores sanitarios se les repartan folletos para informar a los padres sobre el colecho.

Sunderland argumenta que la práctica habitual en Inglaterra de adiestrar a los niños para que duerman solos desde las pocas semanas de edad es perjudicial, porque cualquier separación de los padres incrementa el flujo de hormonas del estrés como el cortisol. Sus resultados se basan en avances científicos de los últimos 20 años sobre cómo se desarrolla el cerebro del niño y en estudios que han utilizado scanners para analizar cómo reaccionan en circunstancias especiales. Por ejemplo, un estudio neurológico de hace 3 años mostraba cómo un niño separado de uno de sus padres experimenta una actividad cerebral similar a un niño con dolor físico.

Sunderland cree también que la práctica actual se basa en actitudes sociales que deberían ser abandonadas: "Existe un tabú en este país referente a que los niños duerman con sus padres" dijo. "Lo que he hecho en este libro es presentar la evidencia científica. Estudios en todo el mundo demuestran que el colecho hasta los 5 años supone una inversión para el niño. Los niños pueden sufrir ansiedad por la separación hasta los 5 años o más, lo que puede afectarles en la vida posterior. Esto se calma con el colecho". Los síntomas pueden ser también físicos. Sunderland cita un estudio que demostró que un 70% de mujeres que no habían sido consoladas cuando lloraban de niñas, desarrollaron en la edad adulta problemas digestivos.

El libro de Sunderland la enfrenta a gurús de la educación ampliamente leídos como Gina Ford, cuyos consejos son seguidos por miles de padres. Ford aboga por establecer rutinas de sueño para bebés desde una edad muy temprana en cunas "separados del resto de la casa" y enseñarles a los bebés a dormir "sin la ayuda de los adultos". En su libro "Guía completa de sueño para bebés y niños satisfechos" escribe que los padres necesitan tiempo para ellos. "El compartir la cama con los niños termina con frecuencia con los padres durmiendo en habitaciones separadas y con madres exhaustas, una situación que aporta una gran presión en la familia como un todo".

Annette Mountford, jefa ejecutiva de la organización de padres "Lazos de familia" confirmó que la norma en Inglaterra para los niños era animarles para que durmieran en sus camas y sus cunas, a menudo en habitaciones separadas, desde una edad temprana. "Los padres necesitan su espacio" dijo. "Existen beneficios claros en el hecho de introducir a los niños en su propia rutina de sueño en su propio espacio"

Contrariamente, Sunderland dice que cambiar a los niños a sus camas desde que tienen semanas de edad, incluso si lloran por la noche, ha demostrado incrementar el nivel de cortisol. Estudios con niños menores de 5 años demuestran que en más del 90% de los casos, el nivel de cortisol aumenta cuando van a la guardería y en el 75% de los casos disminuye al volver a casa.

El profesor Jaak Panksepp, especialista en neurociencia de la Universidad Estatal de Washington y que ha escrito el prólogo del libro, dice que los argumentos de Sunderland son "una historia coherente consistente con la neurociencia. Una sociedad avanzada debería tenerlo en cuenta".

Sunderland argumenta que poner a los niños a dormir solos es un fenómeno occidental que puede incrementar la posibilidad de muerte en la cuna, también conocida como Síndrome de Muerte Súbita del Lacante (SMSL). Esto puede suceder porque el niño echa de menos el efecto calmante que el estar tumbado junto a su madre ejerce en la respiración y en la función cardiaca. "En el Reino Unido mueren 500 niños al año por SMSL" escribe Sunderland. "En China, donde el colecho es práctica habitual, el SMSL es tan raro que no tiene nombre".

Este artículo ha sido escrito por Sian Griffiths y traducido por Ofelia Urzainqui del grupo Vía Láctea.